CREACIÓN DE BUOKA .Mito Huóttúja. (Piaroa)

 

 

Solo existía el aire, los ventarrones, la “palabra”.Y palabra hizo a Buoka, éste a Wuajarí y  éste,  a su vez, a  Chejerù. Buoka  es  el nacido  de la “palabra”

 

     
 

 

y del os cánticos, creado por los pensamientos visionarios de los vientos;  ellos lo imaginaron  y le dieron forma y vida  diciendo la palabra Putjadiarimando y muy despacio le fueron creciendo tronco, brazos, y cabeza y nosotros “los nosotros” nos parecemos  todos a Buoka.

Cuando eso sucedió, todo era negritud, ninguna claridad había sobre estas tierras. Y, como  muy curiosador  era él, bebió jugo del karerú, el árbol de la verdad, para hacerse visionador.

 

         
 

¿Dónde volarán mis pensamientos? ¿Qué futuro será?-, se decía él, y  en sus andanzas mágicas,muy sumergido en cascadas, navegando ríos y cielos y remontandomontañas iba él, cuando divisó al alto y  bajo Orinoco, al monte

 

 

Paria, a las montañas Raya, al Sipapo y a los sagrados parajes de  animales, y desbrozando  selvas se fue hacia el nunca más de los espacios, hacia el nunca más de sus sueños. Sobre el Orinoco iba él, con su cargamentazón de  visiones desatadas.

Pero, para más  sabedor hacerse de misterios ancestrales, bebió un segundo trago de Karerú y fue cuando vio a un “otro”. Bello es, pies tiene, alto como yo eres tú y el segundo capitán del mundo serás. Wuajarì te llamaré. Buoka para hacer real al hermano imaginado,  el ojo derecho se arrancó, pues - Los ojos claros como los míos debes tener  y muy iluminadores serán-, se dijo. Más ciego nació, por esto, hoy esa enfermedad es padecida por animales y hombres, eso dicen ahora.

Buoka lleno de contentura, contó a Wuajarí, como al tomar el líquido de la verdad había emprendido aquella travesía mágica, creando todo lo que lo rodea.- Y cuando al sol hice ¡Ay! ¡Ay!, Wuajarí! Que de incendio se hicieron los cielos… y qué de mares y qué  dulces aguas inacabables, colgadas del vacío.  Y pura espuma lloviznada era todo ante mis ojos. Y que de selvas. Qué de cedrales blancos, qué de palma manaca, morichales y pijiguaos danzando al compás de una música de  flautas  y de pájaros.

Bien, “si todas ésas son visiones ciertas, comencemos a trabajar en esas cosas”, le contestó Wuajarí, pues  han de ser vista por nuestro pueblo Huòttújá, Los Baniva, Los Waica, los Jurabana.

Así Wuajarí  concretó  las cosas vista en aquella paseadera  entre la oscuridad. Más aún  seguía  enceguecido, puro negror era todo, ninguna luz veía, por esta causa a visitar los lugares sagrados se fue, buscando, buscando al sol iba y descubriendo  el sitio de su escondimiento  se apoderó de él,  y de un salto de eternidad del cielo lo colgó y desde allí con  sus calorones perennes ilumina a la gente, a todos los pueblos.

Entre tanto  Buoka buscaba la luna arriba  entre los espacios sagrados y al encontrarla  quiso saltar tan alto como Wajarí, para ponerla junto al sol. Mas no pudo, y un pedacito de cielo mas abajo debió colgarla, por esto la luna no tiene una fuerte luz como el sol. Así sucedió, puras visiones de los vientos  crearon todo. Así cuentan los abuelos de antes.