KAPEI EL HOMBRE LUNA

 

Un día entre morichales y malos pensamientos, Kapei robó la sombra de un niño  y la escondió dentro de una olla. Allí se enfermó, por lo cual Kapei mando a sus hijas  a buscar al piache  de la comunidad. Mientras tanto el se escondía dentro de una olla.

Cuando el piache llegó acompañado de varios ayug, sombras o almas, muchísimo tiempo pasó rebuscando  dentro de la maloca  de Kapei, pero nada que encontraba  la sombra  del niño; entonces el piache le dijo  a la sombra de un árbol - ¡Anda!, ve y haya lo que yo no he podido encontrar –Finalmente  la sombra vegetal  la encontró.

 
 

Estando muy lejos de Kapei, el Piache se llevó la sombra del pequeño, que muy contenta iba junto con el piache  rescatador.

Kapei, en castigo  fue desterrado  por toda la eternidad de aquellos parajes.

 
  Después quiso Kapei transformarse en tapir -¡No! ¡Eso no!, porque me comen. O me hago jabalí. No, no, tampoco. En pájaro mucho menos. Entonces, ¿Cómo puedo  yo pagar lo que hice  con la sombra del niño? Pues no se, aquí  como hay muchos peligros, mejor al cielo inmenso me voy. Si, desde allí puedo yo  desparramar mucha luz sobre mi gente en la tierra.  

 

¡Vamonos pues! Hagamos rápido una escalera  de bejucos para subir el cielo – Y la hicieron, Kapenyenkumapé se llama, que quiere decir, por aquí subió la luna.

Mientras ascendían, un pajarito  tiró de aquella  escalera mágica  y la amarró a la puerta  del cielo inmenso.

 

 

 

Cuando Kapei llegó a lo más alto del espacio exclamó-“Desde aquí seré el alumbrador  de todas nuestras tierras”. Y ustedes hijas mías,  muchísimo mas alto  deben ir para que puedan iluminar el camino  a los muertos”-

Y un sendero resplandeciente se hizo  en el firmamento. Son las hijas de Kapei que en estrellas se tornaron; son las guiadoras de las almas de los difuntos, cuando Wei, el sol, extenuando ya por sus propios  calorones  y enceguecido  por su propia luz, en silencio se oculta tras los tepuyes de la sabana

NOTA: Este mito del hombre luna  que para pagar  una falta cometida  asciende al cielo  se ha recopilado también en Las Antillas con el nombre  de Hialí  y reinterpretado por Ana Rosa Angarita Trujillo en la Faz Oculta  de Guayana, Mitos  e Invocaciones.

Editado  por C.V.G Siderúrgica del Orinoco 1998.