Wanadi o Semenía y el Origen del Río- Padre- Orinoco y del Caroní

Mito Ye’ Kuana  (Makiritare).

 

En aquel tiempo nada había, ni pájaros había. Solo peladeros había, solo piedra y tierra rajada secándonos los ojos. Sólo chamizas retorcidas de tanta sequía. Así era todo en un   principio, cuando la gente vieja vivía con hambre. Y por esto, muchos ruegos le hicieron a “Wanadi”, el poderoso, pues él debía ayudarlos. Y Wanadi pensó mucho, cantó mucho, fumó mucho sus hojas y tocando su Maraka se la pasaba. Más, finalmente hizo pájaros bellos   que   se   tornaban  en  hombres

 

 

cuando querían. Un plumerío arracimado pintaba de colores aquellas soledades cuando aparecieron ellos, los deslumbradores, ellos, los ayudadores, iban revoloteando  recogiendo frutos  y flores, mientras los “antiguos” miraban desde la tierra  lo tan  inmensos que eran, lo tan descomunales que eran, y fue cuando comenzaron a caer sobre los abuelos de antes,  como nubes de plomo,  como piedras tornasoladas, sin alas caían.

 
 

 

-¡De arriba viene la desgracia! ¡De arriba nos cae la muerte!

¡Acabación, acabación!- exclamaron muchos. Y un lago de plumas, huesos y gritos detenidos quedó  sobre la tierra seca. Y por esta catástrofe bien intencionada, Semenia se llenó  de tristeza y desolación, y soplando vientos para alejar lágrimas, recovequeando aquel fracaso iba él. Semenia, el enviado de Wanadi, él, el enseñador, el unidor, el justiciero, él, quien a Ma’ro, el jaguar y a Wachedi, la danta mandó a recoger agua con un cedazo en el Casiquiare, pues así debían ellos pagar su desunión, holgazanería y desobediencia con la gente
 
 

Y después, Semenia,  nuestro primer jefe, hecho pura luz,  al  gran Árbol, Mara’huaka nos mostró y cuajaditico de alimentos estaba él.

-Tumbarlo debemos: -nos dijo,-para comida tener. Entonces llegaron cuatro tucanes, y  “al principio se veían como hombres” y con sus hachas golpeaban y golpeaban  y aquellos hachazos eran de nunca acabar, y ni aún así el árbol caía. Entonces “se convirtieron en pájaros, en tucanes”, tucanes- pico de serrucho de verdad, verdad. Pero, nada, nada, pasaba, luego fue un incendio de Pájaros: tucanes- pico de serrucho, carpinteros y piapocos venían, y el mismo Wanadi se hizo carpintero real, y Semenia carpintero-mono  y ni así  se desplomaba Mara `huaka.

 

Y puro golpe y golpe, y después de muchos días golpeando aquel madero, pero  el árbol estaba allí, sin estremecerse un poquito, sin caer. Al fin wanadi logró cortarlo, mas tampoco cayó, muy fijo, muy derechito estaba, se veía colgando sin saber de dónde. Por eso mandaron a la ardilla Kadi`io -¡Sube! ¡Sube! y ve cuanto sucede allá arriba-. Y al regresar casi sin respiración, venía gritando:- ¡No puede caer! ¡No puede caer! porque Mara`huaka es un árbol al revés

 
 

Sus Raíces están enredadas entre las nubes, pegaditico al cielo esta él, por eso no cae.- ¡Sube! ¡Sube otra vez  y corta con esta hacha! Y  Kadi`io subió y a puro hachazo corta las raíces despegándolas de las nubes. Y así cayó el gran árbol Mara`huaka, desparramando sus ramazones y las frutas y aquel semillerío y aquel estruendo, aquel terremotear; y nuestros antepasados, rápido poniéndose a salvo y aquellas cuevas de escondimiento estaban llenas de ojos aterrorizados, y al acabar el estruendo, ¡Que lluviazón! ¡Que de aguas! un diluviar era todo.

 “Así nació Orinoco, Caroní, Fadamo, Cunucunuma, Antamarí, Marnari, Metakumi,y Kuntinama y otro, otro, otro, todos los ríos”. Desde esos tiempos “la tierra se puso blandita.”Y Mara`huaka en tres partes  se rompió- “los llamamos Mara`huaka–huja, Mara`huaka-huil, y Atawashiho. En piedras se convirtieron cuando cayeron .Ahora son montañas, tres pedazos de montaña, la mas alta de la tierra.

 
 

“Allí están como recuerdos.” Y muchas cascadas cayeron –“no se reconocía la tierra del principio. Y kadi’io,  la ardilla, también cayó en algún pico del Duida  ahora él vive escondido;  es el dueño de aquel pico que llaman Kadi’io-ewiti”

-Ahora debemos sembrar,- dijeron todos los sobrevivientes. Tendremos retoños por todas partes,- y muchísimos catumares y  guapas tejieron y cuando vino la cosecha se llenaron de enormes yucas. Mientras tanto los colaboradores del principio bailan y beben lukuta  de lo mas alegre y contentos están. Y esa fue nuestra primera festejación de la comida.-“Conuco nuevo, así la llaman Awdoha’eremi-hidi, ese es su nombre”-. Y la gente, los tumbadores del gran árbol Mara`huaka, al bailar iban  convirtiéndose  en pájaros, eran bonitos, “de todos los colores, alzaron  vuelo, llenaron el aire con plumas. Todo rojo, verde, amarillo, azul. Aquello era bonito, bonito. Ahora la madre del agua la gran culebra Hui`io salió del río, brotó hacia la luz- quiero mi corona- dijo, buscando plumas para su corona”, y alzando su cuerpo hacia el cielo llamaba a los  pájaros, quienes al escucharla regresaron, y ella iba atrapando aquel plumerío volador para adornar su cabellera. Era rojo, verde, amarillo, amandarinado, azul, morado. Era lindo, lindo. Así nació el Arco -Iris, Huasudi. Así lo llaman.- “y no se vio más, se fue a vivir al Akúena, el lago de vida”.

 
 

Después de aquella coronación, los pájaros dijeron: -“Bueno, está hecho. Nos vamos ahora “. Desaparecieron, fueron al cielo. “Dejaron  en la tierra sus formas nada más  para los pájaros de ahora. Acá solo quedó  gente antigua,  bailando, recordando cuando se fueron los primeros pájaros.

Los viejos cantando bonito; repetimos, nada más.  Es todo "